Artesecuencial

RESEÑA MARVEL: "LOBEZNO" # 51.

 

Después de unos números de transición volvemos a tener a Lobi y a su hijo Daken dando guerra al personal. En este caso la trama ideada por Daniel Way gira en torno a la espada Muaramasa, la única arma capa de terminar con Lobezno…

 

La labor de Way en Lobezno: Orígenes (serie que se publica aquí en la misma cabecera que la serie regular USA) me estaba pareciendo de lo más potable que he leído en muchos años sobre mi mutante favorito. El guionista ha ido tejiendo una trama de lo más interesante en la que intentaba atar muchos de los cabos sueltos de la trayectoria de Logan, ligando de una forma bastante digna (y con alguna "licencia") algunos aconteciemientos que estaban "colgados" desde hacía muchp. Bueno, pues en esta saga asistimos a lo que parece el “inicio del fin” de ese camino:

 

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Los ejes de la traca final de Way son el misterioso Rómulo, Daken y la Espada Muramasa. El villano parece haber estado presente en la vida de Logan desde su niñez dirigiendo su destino. Por lo visto hasta ahora me gusta bastante lo que ha hecho el guionista de la serie con el maloso de aquella historia tan flojita de Jeph Loeb en Lobezno: Evolución. El personaje ha adquirido bastante peso lo largo de los meses y ahora tengo mucha intriga por saber quien es el tipejo y el por qué de su obsesión por el mutante de las garras de Adamantium.

 

Luego tenemos a Daken, la horma del zapato de Logan y que vuelve a darle quebraderos de cabeza a su papi. Este es otro personaje que ha adquirido mucho atractivo en los últimos meses. Lo bueno que tiene es que habla poco y actúa mucho, con lo que, de momento, no le podemos pillar en muchos renuncios. En principio me parecía sólo un Lobeznito en miniatura pero ahora creo que es algo más... Tiene su propia imagen, su propia “presencia” y eso me gusta. No es un personaje atormentado ni demasiado pomposo, si no que actúa de forma arrogante y sin dar sensación de debilidad ni remordimiento. En ese sentido rompe con el arquetipo de Lobezno "clásico" y aunque  su "estilo" no es muy original, sí me gusta bastante más que el de X- 23, por poner un ejemplo. Tampoco es el tipico villano que quiere dominar el mundo, si no un joven muy individualista y engreído queno parece tener ninguna lealtad concreta.

 

Way mezcla de forma muy acertada estos ingredientes y vuelve a sus inicios en la serie al recuperar a Cíclope y La Reina Blanca, envueltos ambos en el lío sin comerlo ni beberlo. La historia promete mucho y el trabajo de Dough Braithwaite a los lápices hace que no añoremos para nada al bueno de Steve Dillon, un dibujante que siempre me ha gustado pero que en esta serie estaba haciendo un trabajo muy pobre.

 

La historia iniciada en este número 51 intenta engarzar distintos temas que estaban presentes desde el inicio de la serie, dando jugosa información sobre Rómulo, Lobezno y el Proyecto Arma-X, Daken y la espada Muramasa, etc. Algunos datos chirrían un poco, pero concuerdan con todo lo que hemos sabido entos últimos años en Lobezno: Orígenes y me reafirma en mi idea de que esta una de las pocas sagas de Lobezno de la última década que ha tenido cierta coherencia y peso real.

 

Estamos en el punto álgido de una de las mejores etapas de una serie de Lobi en muchos años. Espero una buena dosis de acción, suspense y giros argumentales que quiten el hipo. Esto promete. 

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