RE. MARVEL: "LOS 4 FANTÁSTICOS", NÚMEROS 25 y 26 (FIN DE LA ETAPA DE MILLAR Y HITCH).
El Marqués de la Muerte (gran nombre, por Dios), ha desencadenado el infierno sobre el Edificio Baxter. La negativa de Reed a seguir los planes del villano pone a todos sus seres queridos en el punto de mira del terrorífico ser...
Otra etapa memorable que termina. Mark Millar y Bryan Hitch se despiden de los 4-F con un número final de esos que dejan huella. En él, el guionista de la serie pone punto final a su última saga desentrañando el misterio sobre la identidad del Marqués (y su discípulo) y tejiendo, a la vez, un nuevo hilo temporal sobre el tema que sorprende bastante:
Millar vuelve a dar muestras de su inteligencia a la hora de tratar a los 4-F y a Victor Muerte, personaje presente a lo largo de toda la serie aunque fuera en un lugar “secundario”. El final de esta saga pone sobre el tapate las verdadera intención del guionista, que no es otras que la de hacernos ver la estrecha relación entre héroes y villano (una relación que casi llega al amor/odio y que parece condenada a permanecer hasta el fin de los tiempos). Muerte es el enemigo definitivo de los 4-F, es cierto, pero también es mucho más que eso...
La versión de Victor Muerte que nos ha presentado el guionista británico ha sido la más profunda que he visto en mucho tiempo, haciendo que el personaje no se me atragantara como antes. Los retazos de su mente trastornada pero capaz de amar (sobre todo a Sue, como vimos en las visiones provocadas por el Marqués), han hecho que el personaje adquiera nuevos matices. No deja de ser un desquiciado, pero también un personaje atormentado y con ciertos valores.
El tono más serio -o introspectivo- de la colección nunca se ha impuesto a la aventura pura y dura no exenta de un humor ácido pero comedido que ha dejado momentos sencillamente exquisitos. Millar ha estado de 10 en estos tebeos, demostrando que lo suyo es la sutilidad y no la parodia gruesa (mucho mejor en esta serie que en Ultimates).
La última parte del número 25 va dedicada a un Ben Brimm (el otro personaje importante para Millar, después de Muerte y Reed) que, a última hora, se replantea su decisión de contraer matrimonio. En este caso el guionista hace una reflexión sobre las responsabilidades del héroe y los complejos y miedos de Ben, retratando a la perfección al personaje. Un final entrañable y tristón pero muy digno.
La pena es que Hitch no llegó al último número y tuvo que dejar los lápices en manos de Stuart Immonen, otro dibujante de peso. El resultado es bastante bueno, aunque se hecha de menos el trabajo del dibujante oficial de le serie.
Termina una de las mejores etapas de los 4-F de los últimos años. Un gran viaje de la mano de dos autores de gran prestigio que han devuelto las ganas de seguir con la serie al que escribe. Otro acierto total de Marvel.


