Artesecuencial

FRANK MILLER (IV): SIN CITY.


Como ya he escrito en artículos anteriores, Frank Miller siempre ha sido un escritor de género negro metido, casi por accidente, en el mundo de los superhéroes. Eso quedó más que demostrado con la primera miniserie de Sin City, en la que Miller demostró que muy pocos autores de cómics sabían tratar ese medio como él. Y es que Sin City marcó una época en el mundillo del cómic, suponiendo una pequeña revolución atodos los niveles que aun hoy en día (más de 15 años después) sigue teniendo su  eco.

Lo que más impactó en su momento de Sin City fue, sin lugar a dudas, el dibujo. Miller nunca había sido un gran dibujante (de hecho, muchas de sus grandes obras fueron dibujadas por otros artistas como David Mazzuchelli) pero en esta serie mostró que no hacía falta ser un virtuoso del lápiz para hacer una obra maestra. Supo “disfrazar” sus carencias haciendo unos juegos de sombras absolutamente magistrales y sorprendentes. Usando de forma magnifica el blanco y negro, Miller creó un estilo personal e innovador (algo complicado en un medio en el que casi todo está inventado) que aún hoy en día sigue siendo imitado por muchos dibujantes.

EN SIN CITY LAS FIGURAS HUMANAS Y LOS OBJETOS SE CREABAN A PARTIR DEL CONTRASTE ENTRE LAS SOMBRAS.

Como quiera que Miller es un también un gran narrador y su composición de página era bastante atrevida, Sin City resultó ser una obra diferente, con una identidad propia. Era una historia llena de fuerza en todos los sentidos.

En cuanto al guión, Miller hacía lo que mejor sabe hacer: contarnos una historia sórdida y truculenta como pocas. El escenario era una especie de Sodoma llamada Basin City (quizás la verdadera protagonista de las historias) en la que convivían los peores elementos de la sociedad y en la que la ley no existía. En la primera miniserie Marv, un matón de poca monta y prototipo del perdedor por antonomasia, se veía metido en lío de cuidado cuando era acusado de un crimen que no había cometido. Marv sepresentaba como el arquetipo del antihéroe, siendo el peón de un juego en el que él era el último paria y en el que era sometido a situaciones límite. El guión no se alejaba mucho del estereotipo de muchas novelas/películas del género negro (con sus detectives privados o policías caídos en desgracia, mujeres fatales, mafiosos todopoderosos, etc.) pero Miller le daba su toque personal, sin ser aburrido ni excesivamente denso.

La primera miniserie  (llamada Sin City a secas, aunque luego fuera rebautizada como Sin City: El largo adiós) es, bajo mi punto de vista, la mejor de toda la saga con una gran diferencia. En las posteriores entregas (sin ser malos cómics) ya no volveríamos a ver la elegancia ni la fuerza grafica de la historia inicial y las tramas decaerían bastante hasta llegar a ser un poco cansinas y repetitivas.

En definitiva, Sin City es, para mi, la "obra total" y definitiva de Miller. En ella el autor echó el resto en todos los sentidos, demostrando dos cosas: que es un genio del género negro y que su talento, para  nuestra desgracia, se ha condensado en unas pocas pero geniales obras.

Una de las cosas que hay que agradecerle a Miller (aparte de hacernos disfrutar con sus cómics) es que, salvo alguna excepción y al revés que otros autores, no ha pretendido hacer obras por hacerlas, si no que ha puesto todo lo que tenía en sus trabajos, dejando para el futuro una producción no demasiado extensa pero más que buena.


PD:
dejo pendiente un articulo sobre Batman: Año uno que espero hacer antes de que termine Mayo. Saludos.

 

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