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MAS CINE DE SAMURAIS: KAGEMUSHA Y EL TRONO DE SANGRE.


Si alguno de vosotros no ha visto aún ninguna película de Akira Kurosawa no sabe muy bien lo que se ha perdido hasta hoy. Kurosawa es uno de los directores de cine más reconocidos del mundo y algunos de sus filmes se han convertido en autenticas obras de referencia. El más conocido de sus trabajos es, sin duda, Los 7 samurais, un film de culto queha traspasado fronteras y que catapultó a Kurosawa al olimpo cinefilo. Pero hoy quiero hablaros de dos obras menos conocidas del maestro: El Trono de Sangre y Kagemusha (La sombra del guerrero).

El trono de sangre: Taketori Washizu y Yoshaki Miki son dos amigos que al volver de una batalla de encuentran con una misteriosa anciana que profetiza que el primero pronto se convertirá en el señor de un importante castillo. Los hombres la toman por una loca y siguen su camino sin hacer mucho caso de las palabras de la mujer... Sin embargo, una serie de “casualidades” llevarán a Taketori a ascender en la escala de mando hasta estar a un paso del puesto que predijo la mujer. El problema es que para ascender un último peldaño y convertirse en señor de la fortaleza deberá traicionar a su gran amigo Miki. Espoleado por su taimada esposa el militar acabará tomando una decisión que le destrozará la vida, aún habiendo conseguido su sueño…

Uno de los puntos fuertes de Kurosawa siempre fue la ambientación de sus películas y la fuerza de sus imágenes. En Trono de Sangre hay escenas escalofriantes (como el encuentro conla anciana en un bosque oscuro y amenazante) y el director es capaz de crear entornos agobiantes y desoladores, de una fuerza impresionante.

Trono de sangre es una reflexión sobre los peligros de la ambición desmedida y cómo puede cambiar a las  personas. Una película excelente.

Kagemusha (la sombra del guerrero): Kagemusha es un desgraciado que va a ser ajusticiado por cometer graves delitos cuando es salvado, en el último momento, por un servidor del señor de Singhen, un daimio de gran poder. El desdichado tiene algo que le hace especial y muy útil: se parece enormemente al señor de Singhen y éste necesita un doble por motivos de seguridad. La guerra por el control del país está en pleno apogeo (la película se sitúa en las guerras civiles inmediatamente anteriores al Periodo Edo) y una posible muerte del señor de la guerra podría suponer un obstáculo para sus planes. Por todo ello, el delincuente será “reclutado” para hacer de doble del daimio en caso de que éste falleciera.

Al principio el doble se mostrará muy poco colaborador y no se adaptará a su situación pero poco a poco irá acostumbrándose y llegará a coger mucho cariño al nieto del señor de Senghen (relación que cambiará su carácter).

 

Kagemusa es, ante todo, un cuento muy bello y cruel al mismo tiempo. Las imágenes de Kurosawa destilan una belleza abrumadora. Se trata de un ejercicio estilístico de primera magnitud que también hace una reflexión sobre la crueldad del ser humano y el Japón feudal.

 

En definitiva, si os gusta el cine y la cultura japonesa, no podeis dejar de ver estas dos magnficas películas.

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