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TOP TEN: LOCA COMISARIA DE POLICIA.


Top Ten narra las vicisitudes de los componentes del departamento de policía de Neopolis, una ciudad atestada de seres superpoderosos. Aunque se puede decir que es una serie coral, el hilo conductor de la historia es el personaje de Robyn Slinger, una joven hija de un reputado agente ya jubilado que llega nueva la comisaría y se encuentra con un entorno nuevo y bastante caótico con el que lidiar.

Muy pronto Moore desplaza la atención también hacia otros personajes como Smax, el compañero amargado de Robyn; el sargento Caesar (literalmente un perro policía), Irma, una abnegada ama de casa que maneja armas nucleares, etc. Todos ellos tendrán que controlar el crimen en una ciudad caótica donde los delitos no escasean, precisamente.


 


Si Tom Strong tenía un tono más clásico y Promethea era una serie mucho más arriesgada, Top Ten podríamos situarla a medio camino entre ambas. Es decir, entra dentro del género de superhéroes pero desborda sus limites hasta llegar a una extraña pero genial fusión con las series policíacas televisivas del tipo Canción triste de Hill Street (que se emitió hace ya muchos años y que fue una de las que sentó las bases de las muchas de este tipo que se hacen hoy en día).

Los pilares básicos de la serie son dos: un sentido del humor muy cachondo y de andar por casa (sin mayores pretensiones que las de divertir) y las relaciones personales entre los protagonistas. Moore nos regala momentos hilarantes como la investigación del asesinato de Thor, el dios nórdico, con los interrogatorios a Odin, Loki, etc. y se adentra de una forma muy acertada en las relaciones personales que se dan entre los diferentes miembros del dispar grupo.

Lo mejor se Top Ten es que Moore no cae en la parodia facilona ni copia los arquetipos superheroicos establecidos, si no que crea unos personajes frescos que no recuerdan para nada a otros superhéroes clásicos (como Batman, Superman, Spiderman, etc.) y que tienen mucha fuerza y personalidad. Las historias son originales y graciosas pero nunca intrascendentes o ridículas.

El dibujo de Gene Ha es bastante aceptable. Se las apaña muy bien para dibujar páginas repletas de personajes, reforzando la sensación de caos en la comisaría y de la ciudad en general (la ambientación de la serie es genial). La narración es ágil y Ha no se complica mucho la vida con las composiciones de página (ni falta que hace). En definitiva, sin ser un genio, se nota que el dibujante se lo ha currado muy mucho y el resultado es más que bueno.

Otra vez Moore se saca de la manga un mundo original pero coherente y consistente. No necesita mucho para otorgar la sensación de “seriedad” y complejidad al contexto y a los personajes. Esta es quizás su principal virtud.

En resumen, otra ración de Moore en estado puro: más imaginación, más diversión, más personalidad, más brillantez y más detodo. 

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